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Cada persona es única, debemos desarrollar sus puntos fuertes

Cuando dirigimos personas dentro de una organización hay que tener claro que nuestra prioridad número uno es sacar el trabajo adelante. Se trata de algo innegociable. No debemos olvidarnos de que como empresa tenemos que alcanzar una serie de objetivos establecidos y fijados.

Sin embargo, los encargados de liderar grupos de personas dentro de la entidad están obligados a tener una visión más amplia de la actividad y del trato con sus compañeros.

En cada equipo de trabajo tendremos perfiles muy variados que hay que conocer para poder sacar el provecho adecuado. En función de los puntos fuertes de cada empleado, desarrollaremos una serie de aspectos u otros. Pero debemos ser conscientes de que todos son únicos, no existe ningún perfil idéntico y repetido.

Por lo tanto, resulta extremadamente importante detectar y trabajar los puntos fuertes de cada empleado con el objetivo de sacar el mayor potencial del mismo. Si queremos tener una plantilla de gente brillante tendremos que trabajar con ellos desde sus fortalezas, desarrollarles y hacerles sentirse seguros desde ellas, nunca desde sus debilidades. Primero potenciar sus fortalezas y luego ya trataremos de minimizar sus debilidades. Ese es el orden adecuado.

En relación a esta realidad que viven las empresas, merece la pena recordar una fábula que ilustra a la perfección el pésimo resultado que se puede obtener si no se desarrolla los puntos fuertes de cada individuo. “Una historia de animales”, G. H. Reavis (subdirector Escuelas Públicas de Cincinnati – 1940).

Autora: Inés de la Peña

Consultora en Évolo Consultores

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